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MUSH: cuando la naturaleza participa en el diseño

Descubre MUSH y sus muebles y lámparas de micelio: biomateriales creados con hongos y fibras vegetales para proyectos de interiorismo.

Hay algo desconcertante en las piezas de MUSH. Una lámpara de tres volúmenes superpuestos que parece tallada en piedra. Peanas de superficies irregulares, casi erosionadas. Una mesa auxiliar cuyo sobre recuerda a un fragmento de tierra compactada.

Sin embargo, detrás de esas formas no hay una cantera. Hay hongos.

MUSH Mycotechnology Design reúne ciencia, micología y diseño para desarrollar biomateriales mediante el micelio, la red de filamentos que forman los hongos.

En sus manos, este organismo se convierte en parte del proceso de creación de mobiliario y objetos para interiores. Una forma de diseñar en la que la naturaleza no es únicamente una referencia estética: también interviene en la fabricación.

MUSH Mycotechnology Design: el diseño que se cultiva

El micelio, un colaborador inesperado

En la naturaleza, los hongos desempeñan una función esencial: descomponer materia orgánica y devolver sus componentes al entorno. MUSH decidió explorar esa capacidad desde una perspectiva poco habitual: el diseño.

Su tecnología utiliza micelio para aglutinar subproductos agrícolas y residuos lignocelulósicos, dando lugar a un biomaterial orgánico con el que desarrollar diferentes piezas.

El proceso reúne conocimientos de ciencia, diseño y micología. No se trata de incorporar hongos como un elemento decorativo, sino de aprovechar su comportamiento biológico para crear el propio material.

La tecnología de MUSH se encuentra actualmente en trámite de patente. Detrás de cada objeto hay, por tanto, un trabajo de investigación que comienza mucho antes de definir su forma.

Ninguna pieza es exactamente igual a otra

MUSH define su estilo como diseño orgánico contemporáneo. Sus piezas tienen formas reconocibles y una presencia que remite al mundo natural, pero lo más interesante es que parte de esa identidad nace del proceso biológico.

Según explica la firma, ninguna pieza es exactamente igual a otra. Esa variación aporta un matiz particular al mobiliario: el diseño establece una forma, pero el material introduce diferencias que hacen que cada objeto tenga su propia expresión.

Lejos de buscar la uniformidad absoluta, MUSH trabaja con esa singularidad como parte de su lenguaje estético. Una cualidad que puede aportar carácter a interiores de líneas sencillas, donde los materiales adquieren especial protagonismo.

MUSH en el interiorismo: piezas que transforman el espacio

 

La colección permite trasladar esa forma de entender el material a situaciones muy distintas.

La lámpara de techo colgante Triple, con sus tres volúmenes superpuestos, puede convertirse en el centro de atención sobre una mesa de comedor. En un restaurante, varias luminarias suspendidas a diferentes alturas permitirían construir una composición adaptada a la escala del espacio. La mesa auxiliar Real combina un sobre de presencia rotunda con una estructura metálica ligera. Junto a un sofá o una butaca, introduce un contrapunto visual sin recargar el ambiente.

Las peanas cilíndricas Be matter, por su parte, permiten jugar con distintas alturas y crear pequeñas composiciones con cerámica, objetos decorativos o elementos vegetales. Una solución especialmente interesante para recepciones de hoteles, escaparates y espacios comerciales.

El taburete Cubo lleva el biomaterial a una geometría más contundente. Su diseño permite incorporarlos como asientos o elementos de apoyo, siempre de acuerdo con las características de uso de cada pieza.

Para arquitectos e interioristas, estas propuestas ofrecen algo más que una estética singular: la posibilidad de incorporar un material desarrollado mediante biotecnología a diferentes escalas del proyecto, desde un objeto decorativo hasta una pieza de mobiliario.

Y MUSH no se detiene ahí. La firma también desarrolla paneles de insonorización acústica, ampliando las aplicaciones del micelio hacia soluciones para espacios interiores donde el confort sonoro resulta especialmente relevante.

Del laboratorio a nuevos usos del micelio

Conseguir que el micelio dé lugar a un biomaterial es solo una parte del trabajo. La siguiente consiste en desarrollar sus prestaciones para responder a diferentes aplicaciones.

MUSH trabaja en esa evolución junto a centros tecnológicos como CETEMAS y SERIDA de La Mata, mediante ensayos que permiten evaluar la calidad, la resistencia y la durabilidad de sus desarrollos.

La firma destaca también las propiedades de aislamiento acústico, el comportamiento retardante del fuego y el bajo consumo energético de su proceso de fabricación. La investigación contempla asimismo el final de vida del material, que MUSH define como 100 % orgánico y compostable.

Todo ello forma parte de una tecnología todavía en desarrollo, con patente en trámite y sin certificaciones formales de producto por el momento. El objetivo es llevar la biotecnología fúngica más allá de la experimentación y convertirla en una alternativa con aplicaciones reales para el diseño y la industria.

El futuro del diseño también se cultiva

Para MUSH, los nuevos materiales deben competir con los convencionales «en estética y prestaciones, no solo en discurso ambiental».

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Es una idea que conecta directamente con sus piezas. Una lámpara debe funcionar como lámpara. Una mesa tiene que encontrar su lugar en un interior. Y un material nuevo debe ofrecer razones para elegirlo más allá de la historia de su fabricación.

En Ekohunters nos interesa precisamente esa combinación de investigación y diseño: propuestas que amplían los recursos disponibles para arquitectos e interioristas y que, al mismo tiempo, resultan atractivas por sí mismas.